Grupo SERES -
“Lecciones de vida” por José López
Lección No. 4 – El valor de los sueños, parte 4
En memoria de Facundo Cabral, que nos enseñó que no hay nada más valioso que perseguir nuestros sueños.
Tengo el corazón estrujado. Ayer sábado por la mañana sonó la noticia como un cañonazo: “Facundo Cabral ha sido asesinado en Guatemala. Se desconocen las razones del homicidio”.
“Es absurdo”, pensé. “¿Por qué alguien querría matar a un hombre que lo único que ha hecho es enseñarnos a amar, a ser responsables, a reirnos, a cuidarnos unos a otros, a disfrutar de la vida?”. Recordé cuando le conocí, en un festival de jóvenes poetas en La Habana, en 1987, con su voz grave, su cara seria y su gran corazón, y no pude evitar que un par de lágrimas corrieran por mi rostro.
¿Por qué alguien querría matar a Facundo? ¿Por qué alguien querría matar a Gandhi? ¿A Martin Luther King? ¿A Kennedy? ¿A John Lennon? Pareciera que cada vez que uno de nuestros hermanos se levanta para compartirnos palabras como paz, amor, felicidad, prosperidad, terminamos por sacar un arma y darle un tiro en la cabeza.
¿Amor? ¡Pum! ¿Paz? ¡Pum! ¿Libertad? ¡Pum! ¿Sueños? ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
Y ahora las lágrimas que derramo por Facundo se convierten en una profunda tristeza por mis hermanos, por todos los seres humanos que habitan este planeta. ¿Cuándo aprenderemos la lección como raza? ¿Cuántas vidas más serán necesarias sacrificar antes de que podamos vivir en paz y prosperidad, y que cada uno de nuestros sueños sea una posibilidad, y no una pesadilla?
"Lo mejor de uno son los otros”, dijo alguna vez Facundo, “Esa gente que le puso alas a mi vida, que me transformó en esto que soy”. Gracias Facundo, por ponerles alas a mi vida. Por ponerles alas a las vidas de miles de seres humanos.
“Las balas no eran para Facundo Cabral”, dice la prensa. Ya se. Ya se que no. Las balas no eran para Facundo. Las balas eran para los sueños que nos invitó a soñar Facundo, para la esperanza que se atrevió a prometernos. Las balas eran para la vida que nos demostró que es posible cuando cada uno de nosotros decida trabajar por sus propios sueños y por los sueños de todos.
Y tú, ¿cuál es el precio que estas dispuesto a pagar por tus sueños? ¿Cuál es el precio que estás dispuesto a pagar por los sueños de todos?
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